domingo, 9 de febrero de 2014

Jimena no deshoja margaritas. Autora: Olga Salar.



La música es lo más importante en la vida de Jimena: su trabajo, su manera de expresarse, su pasión… De hecho, su chelo es el mejor amante que ha tenido: fiel, comprensivo y siempre dispuesto a satisfacerla.
Así que, ¿para qué necesita un hombre por muy atractivo que sea? Jimena no está dispuesta a soportar que nadie le diga qué debe hacer, ni cómo vestirse, que piense que su lengua es un arma de destrucción masiva o que se queje de lo horrorosas que son sus pecas… Y eso es justo lo que pasa cada vez que tiene la mala suerte de coincidir con Lucas.
Pero cuando se ven forzados a compartir una casa antigua en un pueblo en medio de ninguna parte, las chispas empiezan a saltar… sin que ninguno de los dos pueda evitarlo.


Hola¡¡ Espero que donde estés hayas pasado un bonito domingo, en compañía, sola o trabajando. Te cuento que yo acabo de sacar del horno un gran gran gran pan de albahaca, que comencé a preparar cuando me faltaban 20 páginas para terminar de leer la última entrega de Olga Salar, y lo hice, porque la novela me cayó tan tan bien que hasta me dieron ganas de cocinar y no aguanté el impulso.

Jimena no deshoja margaritas se publicó el 21 de enero a través de ediciones Versátil, en papel tiene 288 páginas distribuidas en 41 capítulos más un epílogo. El título de la novela es bastante especial, totalmente refrescante en relación a lo que está abundando en el mercado actual, al igual que la portada, en donde aparece esa chica tan dulce y con cara de simpática, que representa sumamente bien el espíritu de la novela, y por supuesto a su protagonista, Jimena. Creo que tiene la extensión justa y necesaria, que está escrita en el estilo ya habitual de la autora, con esa jovialidad y esa naturalidad que hacen que la lectura resulte muy rápida, de hecho a mí me duró unas 4 horas, en las cuales me reí, me molesté y me alegré. Olga Salar suele hacerme sentir feliz con sus escritos, lo hizo con Íntimos Enemigos, y desde ese descubrimiento, procuro estar atenta a sus publicaciones, por éso, porque la paso bien.

Jimena es una joven cercana a la treintena , músico, toca chelo ( qué envidia¡¡¡ yo no tengo talento ni para tocar un tambor, y el chelo es mi instrumento preferido, es tan elegante, tan sofisticado...) y vive con su amiga violinista y algo ninfómana ( en su propias palabras) Patricia. Una pareja de amigos tiene la brillante idea de que se conozca con un amigo de ellos ( hecho que ocurre en todos lados quiera una o no), un arquitecto, Lucas, para lo cual los juntan en una cena....la que no termina cumpliendo el objetivo...al menos no en la primera oportunidad.

Tampoco en la segunda.
Quizás en la tercera...
Ya bueno, en la cuarta.

A través de un narrador sabelotodo, la autora nos lleva a conocer las peripecias suscitadas entre dos personas algo distintas y algo espantadas mutuamente, con diferentes visiones con respecto a varios puntos que enriquecen la historia y la hacen divertida, con elementos dramáticos pero sin excesos emocionales, y personajes secundarios adorables, que contribuyen positivamente a la trama. Ahora que lo pienso, en realidad, en ninguna de las historias que he leído de esta autora española, hay villanos o gente muy muy muy mala o personas muy muy muy buenas, tal vez por eso me gustan tanto, y tal vez por eso me gustó tanto la historia de Jimena-que no deshoja margaritas porque le tiene miedo a que le digan que sí- porque los personajes son normales, imperfectos básicamente, con tendencia al prejuicio y a entender mal las situaciones...porque a todos nos ha pasado, entendemos mal una situación, una frase, una acción, y Jimena y Lucas se malentienden mucho, hasta que dejan de malentenderse, para entenderse en lo que realmente importa.

Es atractivo, para uno como lector, observar el progreso de una relación con todos los problemas que se van dando, con todos los miedos o las trancas ( traumas) que cargue cada uno de los protagonistas del idilio, ya que lo hace más real, más tangible, más creíble; si a ésto le sumas que está bien escrito, que tiene una carga hot liviana, que te saca sonrisas, que es ligera y que simplemente te simpatizó, se arma una experiencia literaria supercalifragilisticuespialidosa.
Como la que yo viví.

Cambio y fuera.


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